lunes, 11 de abril de 2011

Prima...vera??

Hace un mes se hizo oficial la llegada de la primavera y sin embargo, aqui sigue nevando entre dos y tres veces por semana. La nieve de ahora resulta hasta agradable porque no cuaja, sabes que al día siguiente están las carreteras secas y no hay peligro de resbalar en el hielo... y no lo digo por mi, si no por el coche... ¡¡menudo estilazo tiene el Mustang deslizándose por el asfalto!!
Recuerdo las primeras nevadas, los consejos que me daban, la psicosis que había... 'lleva siempre en el coche mantas, botas, agua...' ¿¿agua?? ¿para que se congele?... ¿¿botas?? como si yo fuera descalza en pleno invierno... ¿¿mantas?? por si me apetece hacer un picnic en mitad del atasco o si se me presenta un plan con el cornudo del quitanieves, ¿no?... Todavía a estas alturas no he logrado descifrar esos primeros consejos.
Cuando digo psicosis, me refiero a la obsesión por mirar el tiempo... Aquí he aprendido a adaptar esas conversaciones de ascensor... 'Parece que se retrasa la nieve... Dijeron que llegaría a las 5pm y ya son casi las 6pm...' A lo que te contestan... 'Sí, bueno, acabo de hablar con mi amigo y dice que ya ha llegado al sur de la ciudad, puede que en diez minutos ya esté aquí'... Es en ese preciso instante, cuando te entra un escalofrío y maldices a la nieve, al amigo del sur, al Mustang patinador y al hombre del tiempo que el muy desgraciado no se suele equivocar... Pero todo eso se pasa cuando has conseguido llegar a casa, sana y salva, triplicando el tiempo de conducción, con tu agua congelada de copiloto, la manta en el maletero y las botas tiradas por el suelo del asiento trasero sin demasiadas esperanzas de lograr alcanzarlas...
¡Qué recuerdos, las primeras nevadas!... todo tan blanco... me recordaba a las lluvias monzónicas de Nepal. Allí el agua era capaz de inundar calles, rieras, campos... lo que fuera en cuestión de minutos... Así es aquí la nieve, capaz de enterrar tu coche en minutos. ¡Qué gran aliado el quitanieves de mano! ¡y la pala!... y el vecino con quitanieves automático obsesionado con no ver ni un solo copo en la entrada de su garage, que casualmente está debajo de tu ventana... Son potentes esos chismes, eh... parece mentira, el uso que se les da... a todas horas, el desgraciado... Aqui la gente no suele salir a la calle, ¡¡más que a quitar la nieve!!
Lo peor es cuando nieva tanto y tan rápido que termina congelándose todo, hasta el pelo mojado de la ducha matutina... Eso si que impresiona... Tener que parar en mitad de la nada, porque al estar todo blanco, parece que estes en La Nada, tener un Jamais Vú (esa sensación de no haber estado ahi en tu puñetera vida), bajarte rápido del coche, sin salir disparado patinando, por si pasa un trailer a toda velocidad, que esos no perdonan, con tu quitanieves de mano y rascar el hielo de todos los vidrios posibles... Cuando ya has terminado y te subes de nuevo al coche, los limpiaparabrisas siguen congelados, haciendo ese ruido que tus dientes tanto agradecen... Eso si que es desesperante... Te acuerdas de tu madre, de todas las madres, de hecho, pobrecillas, qué culpa tendrán ellas de que nieve tanto por aqui... Y sin pensarlo demasiado, le das al acelerador a la vez que balbuceas una especie de rezo-maldición.
Personalmente, lo he pasado francamente mal cada vez que una tormenta me ha pillado en la carretera. Al principio las contaba, pero dejé de hacerlo cuando fueron siete en una semana laboral. Entendí que no valía la pena luchar contra los elementos, que mejor sería aprender a conducir con precaución. Y así lo hice... La primera vez que el coche me resbaló, hice caso de los consejos, no apretar el freno bajo ningún concepto... de hecho, por no apretar, no tenia bemoles ni de apretar el acelerador!!! Subí los pies al asiento, agarré fuerte el volante, cerré los ojos para no marearme y vi pasar mi vida entera, hasta el preciso instante en que tomé la decisión de venirme a Utah 'a vivir una experiencia'... ¿Qué narices se me había perdido a mí en Utah? ¿Nieve?
Por suerte todo eso ya pasó y hasta el próximo año hay tiempo suficiente para que las nevadas sean recordadas como una anécdota más que me sacan una sonrisa. Afortunadament mi coche y yo hemos sobrevivido sin un solo rasguño, señal de que no lo hemos hecho tan mal. Gracias a esa nieve, he aprendido a hacer snowboard... bueno, o algo que se le parece... y cuando realmente deje de nevar, este estado estará plagado de animales locos por la llegada de la auténtica primavera...
Por el momento, hasta que eso no ocurra, yo me voy a Cancún, a ver a mi Prima... Greta, aprovechando que es el Spring break...
Feliz Primavera  tod@s!!!